El impacto de las tutorías: vínculos que trascienden

Siete generaciones han pasado por el programa de Tutorías del Maipo. Éste, no solo orienta decisiones vocacionales, sino que transforma vidas, fortalece vínculos y abre caminos hacia un futuro con sentido. Historias como la de Sofía y Victoria, reflejan cómo las tutorías pueden ser un punto de inflexión en la trayectoria de un estudiante.

Sofía Cáceres, egresó del liceo Cardenal Caro el 2023. Ese año, llegó a nuestro programa de tutorías con dudas sobre su futuro. Hoy estudia Educación Diferencial, logrando su objetivo de trazar un plan vocacional, se siente más segura de sí misma y tiene contacto permanente con Victoria Kazazian, quien la acompañó en el programa Somos Tutoría Maipo.

Hace tres años, Victoria Kazazian, fundadora de VK Gourmet, decidió sumarse como voluntaria al programa Somos Tutoría Maipo. Desde entonces ha seguido durante tres años acompañado a estudiantes en su proceso de búsqueda vocacional. "Me llena el alma poder apoyar a jóvenes en su proceso de búsqueda. Es una etapa muy importante y lo esencial es orientarlos para que, en un futuro, puedan ser felices haciendo lo que les gusta", reflexiona.

Sofía Cáceres fue su primera tutorada. En ese entonces, estaba terminando la enseñanza media y tenía muchas dudas sobre qué estudiar. "Con la Sofía hicimos un trabajo más que nada de conocerse a sí misma para luego entender qué era lo que realmente le gustaba y qué quería estudiar", explica Victoria. Así, juntas elaboraron un plan vocacional que hoy se concreta en la carrera de Educación Diferencial en la UMCE.

Su vínculo no terminó con el cierre del ciclo. Se mantienen en contacto por WhatsApp: "Ella me escribe o yo le escribo, le pregunto cómo está, cómo va su carrera. Siempre he dicho que la idea de un tutorado no es solo estar en el programa en sí, sino también continuar un proceso de seguimiento", cuenta Victoria.

Sofía, por su parte, reconoce el impacto profundo de esa relación: "Más que una tutora, fue como una amiga bien cercana. Me ayudó más en lo psicológico, me dio una postura fuerte para decir ‘sí, yo puedo con todo’. Antes no hablaba casi con nadie y ahora puedo socializar más tranquila."

El volver a encontrarse, les trajo emociones muy positivas. "Me sentí tan orgullosa cuando la vi hablar en lengua de señas. Escucharla me llena de orgullo", dice Victoria. Y Sofía, conmovida, agrega: "Fue como reencontrarse con una persona cercana que te dice con la mirada: te aprecio, te extraño".

La experiencia dejó huella en ambas y hacen un llamado a sumarse como voluntario y a jóvenes a ser parte del programa. "Ojalá se puedan sumar más tutores. Si hay más tutores, se puede apoyar a más jóvenes. Y que sea un compromiso de ambas partes, eso es lo más importante", concluye Victoria.

Sofía coincide: "Las tutorías te dan una experiencia gratificante. Te ayuda a desenvolverte, conocer el mundo laboral y relacionarte con personas mayores, lo que a veces cuesta mucho. Es una ayuda tremenda, cien por ciento recomendable".