¿Qué pasa cuando un estanque acuático deja de ser eso y se convierte en una sala de clases? Aparecen preguntas, experimentos, trabajo en equipo y, sobre todo, nuevas formas de aprender sobre la naturaleza. Eso es justamente lo que está ocurriendo en distintos establecimientos educacionales de la zona a través de Somos Medioambiente Maipo, programa que impulsa la implementación de biotopos escolares como una herramienta para acercar la educación ambiental a las comunidades educativas.
Durante agosto y septiembre, este proyecto tuvo dos momentos que, aunque ocurrieron en lugares y con protagonistas distintos, estuvieron unidos por una misma idea: aprender de la naturaleza y de quienes ya han recorrido el camino de tener su propio biotopo.
El 4 de agosto, el Liceo Cardenal Caro de Buin recibió a estudiantes y docentes de la Escuela Humberto Moreno Ramírez, la Escuela Elías Sánchez y la Escuela Viluco, beneficiarios del programa que este año comenzarán a construir sus propios biotopos. La elección del lugar no fue casual, ya que el liceo cuenta desde el año pasado con su propio espacio acuático, por lo que su experiencia se convirtió en un punto de partida para las nuevas comunidades que se suman al proyecto.
Durante la jornada, estudiantes y profesores participaron en una capacitación práctica sobre el proceso de implementación y funcionamiento de estos espacios. Además, cada establecimiento recibió un manual técnico de instalación, que servirá como guía para la construcción y posterior mantención del biotopo.
La meta es que este espacio no termine convertido simplemente en un rincón bonito del colegio, sino que pueda transformarse en un verdadera sala de clases al aire libre, donde los alumnos puedan observar la biodiversidad, comprender cómo funciona un ecosistema y aprender a través de la experiencia. Incluso, el biotopo no sirve únicamente para las asignaturas de Ciencias o Biología, también puede incorporarse en otras asignaturas como Matemáticas, Artes Visuales, Tecnología, Lenguaje, entre otras.
Cristian Machuca, profesor de Biología y Ciencias Naturales del Liceo Cardenal Caro y responsable del hábitat acuático en el establecimiento, explica que “el biotopo nace, en este caso, como una necesidad de poder mantener, preservar la naturaleza y enseñar a los estudiantes la importancia del cuidado del medio ambiente”.
Unas semanas después, el proyecto dio otro paso. El 1 de septiembre, Somos Medioambiente Maipo reunió a docentes en el Bioparque Buinzoo para realizar un nuevo Encuentro de Líderes Medioambientales. Esta vez, la conversación puso el foco en algo tan importante como la implementación misma: las experiencias de quienes ya tienen un biotopo en su establecimiento y el poder entregar herramientas y capacitar a quienes están a cargo.
Jaime Peña, profesor de Educación Física del Liceo Alto Jahuel, y Patricia Paredes, asistente del Liceo María Carvajal Fuenzalida, compartieron parte de lo que ha significado trabajar con estos espacios y también algunas de las dificultades que han encontrado en el camino: desde un virus que afectó a los peces hasta el crecimiento excesivo de las plantas.
El encuentro continuó con una capacitación desde la experiencia del propio Buinzoo, seguido de un trabajo grupal, donde los asistentes se mezclaron para compartir ideas y construir nuevas soluciones en conjunto. El cierre tuvo un escenario privilegiado: una visita al biotopo ubicado dentro del bioparque.
Para Claudia Quezada, profesora de Educación Física de la Escuela Valdivia de Paine, uno de los principales valores de estos encuentros está precisamente en la posibilidad de conectar a quienes están viviendo experiencias similares. “El encuentro de líderes medioambientales fue una experiencia muy enriquecedora, dinámica, necesaria. Fue una tremenda oportunidad para compartir experiencia con otros docentes, conocer las iniciativas que ellos están desarrollando en sus establecimientos, sacar nuevas ideas, generar redes y seguir motivándome para trabajar con este proyecto tan bonito que es el Biotopo y la conexión con el medioambiente”.
A la fecha, el programa ha implementado biotopos en 13 colegios de la zona: Liceo María Carvajal Fuenzalida, Liceo Gregorio Morales, Liceo Enrique Bernstein, Escuela El Tránsito, Escuela Águila Sur, Liceo Alto Jahuel, Escuela Carmen Reveco Núñez, Escuela Valdivia de Paine, Escuela Javier Eyzaguirre Echaurren, Liceo Los Guindos, Liceo Cardenal Caro, Liceo Bicentenario Técnico Profesional de Buin y la Escuela Senderos de Culitrin.
Entre quienes recién comienzan a construir su biotopo y quienes ya conocen sus desafíos, se va formando algo que va más allá de una laguna dentro de una escuela: una comunidad de docentes que comparte conocimientos, experiencias y ganas de seguir buscando nuevas formas de enseñar.
Porque quizás esa es una de las mejores cosas que puede pasar con un proyecto como este: que el aprendizaje no quede encerrado en una sala de clases, ni tampoco en un solo establecimiento. Que pase de una escuela a otra, de un profesor a otro y, finalmente, llegue a los estudiantes. Y que una pequeña laguna termine convirtiéndose en mucho más que un espacio con agua y plantas: un lugar para observar, preguntar, cuidar y aprender juntos.

















