En una biblioteca escolar hay mucho más que libros. En un cuentacuentos, mucho más que una historia que se lee en voz alta. En ambos casos, hay personas que están creando oportunidades para que niños y jóvenes se acerquen a la lectura, descubran nuevas narraciones y hagan de los libros parte de su vida cotidiana.
Durante las últimas semanas, Somos Lectores Maipo reunió a dos de estos actores fundamentales en distintas instancias de aprendizaje, encuentro y reconocimiento: por una parte, a los encargados y coordinadores de los Centros de Recursos del Aprendizaje (CRA) y bibliotecas escolares; y por otra, a los voluntarios que llevan sus historias a las salas de clases a través del taller de cuentacuentos.
El 27 de agosto, más de 20 encargadas de distintos establecimientos educacionales del Maipo participaron en la segunda capacitación de encargados CRA, una instancia que busca fortalecer su gestión, compartir experiencias y entregar herramientas que puedan llevar de vuelta a sus comunidades educativas.
Esta vez, el tema estuvo puesto en una herramienta que ya forma parte de muchas conversaciones cotidianas: la Inteligencia Artificial. La capacitación estuvo a cargo de Claudia Andrade Ecchio, doctora e investigadora en literatura infantil, quien abordó las posibilidades que ofrece la IA para apoyar el trabajo de las bibliotecas escolares, pero también puso el foco en algo fundamental: la tecnología puede ser una herramienta, pero no reemplaza el criterio ni el trabajo profesional de quienes la utilizan. También enfatizó en la importancia de revisar siempre los resultados y verificar la información antes de utilizarla.
Para Marcela Mendoza y Mónica Gallardo, encargadas CRA de la Escuela Valdivia de Paine, y asistentes por primera vez a la capacitación, la experiencia fue especialmente positiva: “Estamos muy contentas y muy agradecidas de esta invitación, nos recibieron muy gentilmente, con mucha calidez y nos sirvió para aprender más sobre la inteligencia artificial y cómo aplicarla de manera práctica en la biblioteca”.
Pero la jornada también tuvo espacio para desconectarse un rato de las pantallas y volver al papel. Después de la capacitación y un coffee break, las participantes se sumaron a una entretenida “cita a ciegas con un libro”, donde cada una escogió una obra envuelta, sin conocer su portada, título ni autor.
Una semana después, el 4 de septiembre, fueron los voluntarios cuentacuentos quienes se reunieron para la segunda capacitación del año. Más de 60 voluntarios participaron en esta instancia que tuvo un significado especial al realizarse en el marco del Año Internacional del Voluntariado.
La jornada comenzó reconociendo a quienes llevan más de cinco años formando parte de esta historia, entre ellos voluntarios han dedicado 13 años ininterrumpidamente a llevar cuentos cada semana a los niños. En total, se distinguió a 16 voluntarios naturales y a seis empresas socias: Buinzoo, Gesex, Barry Callebaut, Martínez y Valdivieso, Agrícola Llahuen y Corteva, junto a sus voluntarios corporativos. El reconocimiento fue entregado por la primera dama, Pía Adriasola. , quien destacó la labor que realizan día a día acompañando a niños y valoró especialmente el compromiso de quienes, incluso enfrentando dificultades personales, han mantenido su participación y nunca han abandonado esta tarea.
Para Isabel Sepúlveda, voluntaria natural que lleva más de 12 años participando del programa, estas instancias tienen un valor especial porque permiten reconocer la trayectoria de quienes participan. “Es muy gratificante, es fantástico que se te reconozca, uno se siente bastante valorado”, comenta.
Después llegó el momento de seguir aprendiendo. El actor y cuentacuentos Nico Toro y la bibliotecaria y magíster en Literatura Infantil y Juvenil Paola Faúndez guiaron un taller centrado en la narración oral y la mediación lectora con niños pequeños.
La conversación abordó temas como la soledad durante la primera infancia, errores frecuentes al momento de contar cuentos y la importancia de escoger buenas historias. También hubo recomendaciones mucho más prácticas: cómo utilizar el espacio, qué elementos realmente aportan a una experiencia de lectura y por qué no siempre es necesario llenar una sesión de disfraces, juguetes o decoraciones.
La experiencia de participar directamente con los niños es, para Lorena Inostroza, voluntaria corporativa de Cintazul, una de las partes más significativas. “Es una experiencia muy enriquecedora. Yo he ido dos veces al jardín donde estamos participando y salimos con el corazón lleno porque los niños son muy expresivos, ellos no se guardan nada. Entonces esa inocencia y transparencia te hacen ver lo que realmente ellos sintieron, si les gustó o no”. Para ella, estas capacitaciones son especialmente útiles porque no vienen del área pedagógica: “Yo soy del área de ingeniería, entonces es algo totalmente nuevo y diferente para mí. Es muy útil para aprender cómo hacerlo bien, porque uno puede tener todas las ganas, pero si no sabes hacerlo, a veces puede ser contraproducente para el niño”.
La jornada terminó con la lectura de cuentos, poniendo en práctica parte de las herramientas trabajadas durante el encuentro. La idea detrás de todo fue sencilla: para hacer volar la imaginación no hace falta tanto, a veces, un buen libro y alguien dispuesto a leerlo pueden ser suficientes.
Una capacitación sobre inteligencia artificial y otra sobre narración oral pueden parecer actividades muy diferentes. Sin embargo, ambas apuntan a lo mismo, poder fortalecer la labor de las personas que hacen posible que la lectura siga siendo una experiencia cercana, significativa y viva.
Desde una biblioteca que incorpora nuevas herramientas para apoyar su trabajo, hasta un voluntario que aprende cómo contar mejor una historia, cada esfuerzo suma para que los libros no se queden solamente en los estantes. Porque acercar a un niño a la lectura también significa acompañarlo, despertar su curiosidad y entregarle un espacio donde pueda imaginar otras posibilidades. Y para que eso ocurra, detrás de cada cuento y cada libro, siempre hay alguien dispuesto a abrir esa puerta.




















