En un Chile marcado por desafíos de cohesión social, el Año del Voluntariado se presenta como una oportunidad concreta para reconstruir confianza y fortalecer el tejido comunitario desde donde realmente se generan los cambios: los territorios.
Desde Cemaipo —con más de 20 años articulando empresas y comunidad en el Maipo— hemos aprendido que el voluntariado no es solo una acción solidaria. Es una herramienta poderosa de desarrollo social. Cada voluntario pone al servicio de otros su tiempo, su saber y su experiencia. Y en ese acto, que parece individual, comienza a tejerse algo mucho más grande: la comunidad.
El voluntariado activa un círculo virtuoso de colaboración y propósito. Pero, más allá de los indicadores, su impacto se mide en vínculos, confianza y oportunidades que transforman realidades concretas.
Un ejemplo de ello son nuestras tutorías vocacionales, donde invitamos a profesionales del territorio a acompañar a estudiantes de cuarto medio de los liceos de Buin y Paine, en su proceso de discernimiento vocacional, abrirles redes de contacto y ayudándolos a tomar decisiones más informadas, ampliándoles horizontes y mejorando sus oportunidades futuras. Este es un voluntariado permanente, que se desarrolla a lo largo del año y que genera un vínculo real con jóvenes del territorio.
También desarrollamos el Taller Cuentacuentos, donde voluntarios visitan semanalmente un curso desde preescolar hasta segundo básico para narrar historias a los niños. Este espacio no solo fomenta el gusto por la lectura, sino que impacta directamente en su desarrollo socioemocional y cognitivo, fortaleciendo habilidades fundamentales para su futuro. Al igual que las tutorías, es una iniciativa sostenida en el tiempo, porque entendemos que la transformación requiere un vínculo que se forma desde la constancia.
Asimismo, promovemos que las empresas se abran como centros de aprendizaje, acogiendo estudiantes en pasantías bajo el modelo de “aprender haciendo”. Esta vinculación con la educación técnico-profesional permite que los jóvenes vivan tempranamente la cultura laboral, conozcan distintos oficios y reciban de los propios colaboradores conocimientos técnicos y experiencias reales. Este “baño de inmersión” en el mundo del trabajo les permite madurar decisiones vocacionales con mayor información y sentido de realidad.
Además, estamos abiertos a generar nuevas articulaciones: creación de visitas técnicas a empresas, espacios de educación medioambiental, intercambio de buenas prácticas y otras iniciativas específicas que respondan a las necesidades del territorio. Nuestro foco es fortalecer una vinculación permanente y transformadora, lejos del asistencialismo. Porque el verdadero desarrollo ocurre cuando existe involucramiento genuino y compromiso sostenido.
Tanto el voluntariado natural como el corporativo cumplen un rol clave en este proceso. Cuando las empresas ponen a disposición de la comunidad las capacidades de sus equipos, los resultados se reflejan en avances concretos en educación, empleabilidad, sostenibilidad y alianzas estratégicas. Cuando colaboradores, vecinos y educadores trabajan juntos, se generan impactos que ninguna institución puede alcanzar por sí sola.
El voluntariado también nos interpela de manera personal. Nos invita a preguntarnos: ¿desde dónde puedo aportar?, ¿qué talentos o aprendizajes puedo poner al servicio del territorio? Cada persona tiene algo valioso que ofrecer. Cuando ese aporte se suma al de otros, el impacto se multiplica y el tejido social se fortalece.
Un territorio cambia cuando su gente decide involucrarse. En este Año del Voluntariado, la invitación es clara: comprometámonos y seamos parte activa de los programas que están transformando nuestra comunidad.
En Cemaipo estamos preparados para liderar este impulso, llevamos más de una década promoviendo el voluntariado en el territorio, conocemos a la gente, sus dolores, conectamos con sus voluntades y nuestro propósito es aminorar ese dolor tejiendo redes para conectar personas que se unan al voluntariado. Un territorio cambia cuando su gente decide involucrarse.
Este año del voluntariado, la invitación es clara: comprometámonos y seamos parte activa de los programas que están transformando nuestra comunidad.
Paulina Moreno, Directora Ejecutiva Cemaipo












