La Sala del Oro del Museo Andino vuelve a brillar con historia, memoria y aprendizaje

Los estudiantes de 2º básico del Liceo Hugo Pino Vilches, fueron los primeros en disfrutar la visita a la renovada Sala del Oro tras tres años cerrada por el robo de sus piezas. 

Reabrir la Sala del Oro del Museo Andino ha sido un hito cargado de significado. Luego del robo ocurrido en 2022, que dejó la sala cerrada por largo tiempo, su reapertura marca un nuevo comienzo. Así lo expresa Paula Segovia, subdirectora del museo, quien relata que este momento “ha sido una forma de sanación, sobre todo para quienes han dedicado su vida a cuidar estas piezas y también para la comunidad, que se enorgullece de contar con objetos de tanta belleza disponibles de manera gratuita”.

Hoy, el museo vuelve a recibir a sus visitantes con una propuesta renovada que pone en valor las piezas que sobrevivieron, las historias que cuentan y también las ausencias. En la sala, los objetos faltantes están señalados con sus números de registro, recordando lo que se perdió, pero también reforzando el mensaje sobre la importancia de proteger el patrimonio que nos pertenece a todos.

El robo ocurrido el 5 de junio de 2022 significó la pérdida de 69 piezas únicas, muchas de ellas con más de dos mil años de antigüedad y procedentes de distintas culturas de América Central y los Andes. “Nunca se supo qué pasó con ellas, pero lo esencial es comprender que su valor no estaba solo en el oro, sino en lo que nos cuentan: su historia, su función y su significado” señala Segovia. Entre las piezas que hoy se conservan, destaca un colgante en forma de pato, perteneciente a la cultura Gran Chiriquí. Su historia simboliza la unión de la comunidad en torno al patrimonio: fue hallado por un trabajador mientras paseaba en bicicleta y devuelto al museo el mismo día del robo. “Ese objeto nos recuerda que estos bienes son patrimonio de todos y que cuidarlos es una responsabilidad compartida”, agrega.

La reapertura fue posible gracias al Fondo de Mejoramiento Integral de Museos (FMIM) adjudicado en 2024, que permitió renovar completamente la museografía. “Nos tomamos el tiempo necesario porque queríamos que cada detalle tuviera un sentido: reconocer la pérdida, dar valor a lo que quedó y transmitir la importancia del oro en las culturas precolombinas”, comenta la subdirectora.

Aunque las piezas no corresponden a pueblos originarios de Chile, la Sala del Oro conecta con un legado más amplio: el de las culturas precolombinas de toda América y su influencia en nuestros pueblos originarios. En ellas, el oro simbolizaba el sol, la fertilidad y lo sagrado, elementos que también se encuentran en las cosmovisiones de los pueblos originarios del territorio nacional.

La primera visita escolar que recorrió la renovada sala fue la del 2° básico del Liceo Hugo Pino Vilches, en el marco del programa Somos Más Cultura Maipo. Los niños y niñas se maravillaron con las piezas, con sus formas y detalles, y con la idea de que todo fue hecho a mano hace miles de años. La jefa del programa, Francisca Jordán, destacó la relevancia de esta experiencia: “A los niños les encanta ir al museo. Se asombran con los objetos y con lo bien conservados que están, pese al paso del tiempo. Es una experiencia muy significativa para el currículum, porque después de verla, no se olvidan de lo que aprendieron sobre los pueblos originarios. Además, disfrutan mucho del entorno, ya que para muchos es su primera vez dentro de una viña”.

La reapertura de la Sala del Oro representa mucho más que una nueva exposición: es una invitación a reflexionar sobre la memoria, la pérdida y la responsabilidad colectiva de cuidar el patrimonio cultural. Como expresa Paula Segovia, “estas piezas no solo tienen valor material, sino simbólico y cultural: son memoria, identidad y conocimiento. Cuidarlas es tarea de todos”.