Entre desafíos, risas y futuro: un nuevo encuentro para los tutorados del Maipo

Hay cosas que se entienden mejor cuando uno descubre que no las está viviendo solo. Pensar en el futuro, enfrentar la PAES, decidir qué estudiar, preguntarse si se está tomando el camino correcto o simplemente lidiar con el estrés de cuarto medio son experiencias que pueden sentirse muy personales, pero que muchas veces también las comparten jóvenes de la misma edad. 

Con esa idea como punto de partida, el 29 de septiembre se realizó el segundo encuentro de tutorados del año del programa Somos Tutoría Maipo, una jornada que reunió a 40 estudiantes de IV medio de los liceos Cardenal Caro, María Carvajal Fuenzalida, Gregorio Morales Miranda, Bicentenario Enrique Bernstein, Bicentenario Técnico Profesional de Buin, Los Guindos y Francisco Javier Krugger, en Valle de María.

A diferencia de las sesiones habituales, donde cada estudiante cuenta con el acompañamiento personalizado de un profesional voluntario, su tutor, para trabajar en su autoconocimiento, crecimiento personal y orientación vocacional, este encuentro estuvo dedicado exclusivamente a los jóvenes. La idea fue generar un espacio entre pares para reflexionar, conocerse, compartir experiencias y crear nuevas redes con estudiantes que, aunque provienen de distintos establecimientos, atraviesan desafíos bastante similares. 

La jornada comenzó con “Autocuidado en 4D”, actividad guiada por María Luisa Molina, psicóloga y coordinadora de Somos Lectores Maipo. Organizados aleatoriamente en grupos, los estudiantes partieron identificando aquellas situaciones que les generan estrés: las notas, pensar en el futuro, preparar la PAES, comenzar a estudiar o tomar decisiones sobre lo que viene después del colegio. 

Luego, a través de distintas tarjetas, conversaron sobre actividades, necesidades e interacciones sociales relacionadas con el bienestar, desde dormir y reírse con otros hasta preocuparse por uno mismo. Cada grupo tuvo que clasificarlas entre cuidado emocional, físico, mental-cognitivo y social, para después compartir cuáles consideraban más importantes y plasmarlas en un gran paraguas utilizando post-it.

La actividad fue un espacio de autocuidado y permitió poner nombre a emociones que muchas veces cuesta expresar y, quizás más importante todavía, descubrir que el estrés, el miedo, la ansiedad o la incertidumbre no son experiencias individuales. Hablarlas con otros también puede ser una forma de hacerlas más llevaderas. Además, ayudó a fortalecer las habilidades socioemocionales de los tutorados.

Después de la reflexión llegó un momento más relajado: un coffee break compartido alrededor de una larga mesa, donde hubo comida, bebestibles y tiempo para conversar. 

Con las energías recargadas, llegó el momento de salir al aire libre para participar en “La fuerza de la tribu”, una serie de cinco desafíos diseñados para poner a prueba la comunicación, la creatividad y, sobre todo, el trabajo en equipo.

Los estudiantes se dividieron en cinco grupos de ocho integrantes y recorrieron distintas pruebas. Primero tuvieron que adivinar animales a través de mímicas; después descubrieron un mensaje oculto a partir de palabras mal escritas; caminaron con los pies amarrados en un recorrido; construyeron una torre de vasos con los ojos vendados, siguiendo una estructura de líder, vocero y constructores; y, finalmente, crearon una “cápsula vocacional” utilizando materiales reciclados.

Cada desafío entregaba una pieza de un puzzle que sólo podía completarse al final, una metáfora bastante concreta de lo que buscaba la jornada: cada integrante tenía una tarea, pero el resultado dependía del grupo completo.

Para Emilia González, estudiante del Liceo María Carvajal Fuenzalida de Huelquén, Paine, este tipo de experiencias han sido parte importante de su parte por el programa: “Ser parte de Cemaipo ha sido una experiencia muy grata y muy llenadora, ya que nos ha ayudado mucho a avanzar en este camino: las tutorías, los encuentros, las salidas pedagógicas. En el encuentro que tuvimos hoy, por ejemplo, aprendimos a trabajar en equipo, a conocer gente nueva, cómo desenvolvernos y salir de nuestra zona de confort”.

Para Anabel Rodríguez, tutorada del Liceo Cardenal Caro, la experiencia también resultó muy satisfactoria. “Me encantó este encuentro de tutorados. Me parece muy positivo el incentivar salir de la zona de confort. Las actividades nos ayudaron mucho a conocer mejor a nosotros mismos y a nuestros compañeros. Lo positivo es que a todos los que estamos dentro del programa genuinamente nos interesa estar allí y hemos tenido la fortuna de ser parte de este proyecto tutorados 2026. Muchas gracias Cemaipo por esta súper oportunidad”.

La última prueba llevó nuevamente la conversación hacia el futuro. En la “cápsula vocacional”, cada grupo debió crear un objeto de aspecto futurista que representara el nuevo viaje que están a punto de comenzar, mientras cada estudiante elaboró un pequeño amuleto para acompañar esa travesía.

La jornada terminó con la presentación de las cápsulas y los mejores deseos que cada grupo quiso compartir para el futuro, antes de la fotografía final y de llevarse un recuerdo de la jornada.

Desde 2019, Somos Tutorías acompaña a estudiantes de IV medio de establecimientos de Buin y Paine en la construcción de sus trayectorias formativas y laborales, mediante el apoyo de profesionales voluntarios de la zona. Encuentros como este recuerdan que ese camino no tiene por qué recorrerse en solitario.

Entre conversaciones, desafíos, risas y nuevas amistades, los estudiantes pudieron compartir aquello que les preocupa, conocer otras realidades y reconocer algo tan simple como importante: muchas de las preguntas que aparecen al terminar el colegio también las están haciendo otros jóvenes. Y ponerlas en palabras, compartirlas y enfrentarlas juntos también es una forma de prepararse para lo que viene.