Más herramientas para el futuro: 23 estudiantes del Maipo participaron en un proceso de certificación de competencias laborales

¿Cómo demostrar lo que sabes hacer cuando recién estás comenzando tu camino profesional? Para 23 alumnos de los liceos Cardenal Caro de Buin y Bicentenario Enrique Bernstein de Paine, la respuesta está en reconocer y acreditar sus competencias laborales. Entre el 6 y 8 de octubre, participaron en un proceso de evaluación que busca fortalecer su formación técnico-profesional y entregarles nuevas herramientas para enfrentar el mundo del trabajo.

Una certificación de competencias laborales permite evaluar y acreditar los conocimientos y habilidades que una persona posee para desempeñarse en un perfil de trabajo determinado. Habitualmente, este tipo de procesos está dirigido a personas que han adquirido experiencia en sus empleos y buscan validar formalmente lo que saben hacer. Sin embargo, también puede convertirse en una oportunidad para estudiantes que están próximos a egresar de la educación técnico-profesional. 

La iniciativa contempló tres perfiles de Chilevalora, un organismo del Estado que certifica competencias laborales en distintas áreas: siete estudiantes participaron en la evaluación para Operario de Bodega y nueve para Administración Logística, ambos evaluados por la Asociación Logística de Chile A.G (Alog), y otros siete para Instalador Eléctrico Clase D, evaluado por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM). Si bien, los perfiles se tratan de áreas diferentes, todas comparten un mismo propósito: acercar la formación que reciben los jóvenes en sus liceos a las competencias que se requieren en el ámbito laboral.

Este proyecto forma parte del trabajo que impulsamos en Cemaipo, donde, por tercer año consecutivo, buscamos fortalecer las trayectorias formativas de los jóvenes de la zona y generar una conexión más directa entre la educación técnico-profesional y el mundo laboral. Para ello, difundimos la oportunidad entre los estudiantes, quienes pudieron postular al proceso. La selección consideró a jóvenes con interés en incorporarse al ámbito laboral y, previamente, se realizó una charla informativa y motivacional dirigida a sus apoderados.

La participación y el compromiso de distintas empresas es fundamental para facilitar esta experiencia. La evaluación de los 23 estudiantes fue posible mediante la donación de franquicia tributaria por parte de las entidades colaboradoras, lo que permitió otorgar becas a los jóvenes. En esta edición participaron Agrícola Llahuen, Bioparque Buinzoo, Martínez y Valdivieso, La Invernada, Unifrutti, Wellford y Quelen, organizaciones que contribuyen a acercar nuevas oportunidades de formación a los futuros profesionales del Maipo.

El objetivo de esto es que los jóvenes puedan sumar a su trayectoria formativa una acreditación que respalde competencias específicas de su área. Esto puede aportar valor a su currículum y ayudarles a mostrar de manera más concreta sus conocimientos cuando busquen sus primeras oportunidades laborales.

El proceso consiste en que los estudiantes deben pasar por una evaluación realizada por un centro especializado, que puede considerar componentes teóricos y prácticos. La certificación depende de que cada participante cumpla con los requisitos establecidos para el perfil al que postula.

Para que una certificación tenga sentido, es importante que las competencias evaluadas se relacionen con lo que los estudiantes han aprendido en sus especialidades. Por eso, antes de llegar a la evaluación, se revisan los perfiles laborales disponibles y sus requisitos, considerando los contenidos que forman parte de la formación técnico-profesional.

Este trabajo permite identificar qué certificaciones resultan pertinentes para los jóvenes y detectar si hay contenidos que necesitan reforzarse. Así, la iniciativa no solo representa una oportunidad individual para quienes participan, también puede aportar a la preparación de los estudiantes y al trabajo pedagógico de sus docentes.

Los resultados de las evaluaciones de esta edición aún están pendientes. Una vez que se conozcan, será posible informar cuántos estudiantes obtuvieron la certificación correspondiente.

La transición desde el liceo al mundo laboral puede traer muchas preguntas: dónde buscar empleo, cómo demostrar lo aprendido y qué elementos pueden marcar una diferencia al postular a una oportunidad. Contar con una certificación no garantiza un puesto de trabajo, pero puede ser un antecedente valioso para respaldar determinadas competencias.

Desde Cemaipo, el desafío es seguir articulando oportunidades entre los liceos, las empresas y el mercado laboral, para que los jóvenes de la zona del Maipo puedan proyectar sus capacidades y construir su futuro con más herramientas.

Porque prepararse para el trabajo no comienza el día de la primera entrevista: también se construye durante la etapa formativa, cuando los conocimientos se ponen a prueba y aparecen nuevas oportunidades para demostrar lo que cada estudiante es capaz de hacer.